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Cada segundo jueves de octubre se conmemora el Día Mundial de la Visión. Este 8 de octubre, la iniciativa internacional pone el foco en que la atención ocular sea accesible, esté disponible y sea asequible para todas las personas. La campaña de 2026 también invita a escuchar historias y experiencias, y a convertir la preocupación por la salud visual en acción colectiva.
La Organización Mundial de la Salud estima que al menos 2.200 millones de personas tienen una discapacidad visual de cerca o de lejos. En al menos 1.000 millones de esos casos, la discapacidad visual pudo haberse prevenido o todavía no ha sido atendida. Estas cifras recuerdan que la pérdida de visión no es solo un asunto individual: también se relaciona con las posibilidades de acceder a evaluación, diagnóstico y tratamiento oportunos.
Una atención ocular integral acompaña a las personas a lo largo de la vida. Puede incluir promoción y prevención, evaluación visual, corrección de problemas refractivos, tratamiento de enfermedades y rehabilitación cuando la visión no puede recuperarse por completo. Para ser efectiva, debe responder a las necesidades de cada persona y considerar las barreras geográficas, económicas y de información que pueden retrasar o dificultar la atención.
En este trabajo participan profesionales con distintas competencias. Tecnólogos médicos en oftalmología y optometría, oftalmólogas y oftalmólogos, y otros integrantes de los equipos de salud contribuyen, desde sus respectivos roles, al cuidado ocular. La coordinación entre ellos ayuda a que las personas reciban orientación, evaluación y atención acorde a sus necesidades. Desde ATEMOOCH, destacamos el aporte de estos equipos y la importancia de fortalecer el acceso a servicios de calidad.
En este Día Mundial de la Visión, la invitación es a poner la salud ocular en las conversaciones cotidianas, informarse por canales confiables y apoyar iniciativas que acerquen la atención visual a todas las comunidades. Escuchar a quienes han enfrentado barreras, compartir sus experiencias con respeto y visibilizar sus necesidades también puede impulsar cambios. Cuidar la visión requiere atención de las personas, compromiso de los equipos de salud y servicios accesibles para todas y todos.